La Administración Municipal de Cúcuta ha puesto en marcha una estrategia coordinada y multidimensional con el objetivo primordial de prevenir el consumo de sustancias psicoactivas entre la población menor de edad. Estas acciones, diseñadas para fortalecer la seguridad en los entornos escolares, se han materializado a través de jornadas integrales que combinan la prevención, la pedagogía y el control urbano en diversas instituciones educativas de la ciudad.
El despliegue de estas jornadas no se realiza de manera aleatoria, sino que responde a un criterio de priorización técnica. Las autoridades han enfocado sus esfuerzos especialmente en aquellas instituciones educativas que cuentan con una alta densidad de estudiantes, así como en aquellos planteles que se encuentran ubicados en sectores geográficos críticamente afectados por la venta y el consumo de estupefacientes. Esta focalización permite optimizar los recursos y llegar a los jóvenes que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad frente a los riesgos del entorno.
Para lograr un impacto real, la Alcaldía de Cúcuta ha articulado el trabajo de múltiples dependencias y organismos. En este esfuerzo conjunto participan activamente las secretarías de Gobierno, Educación y Seguridad, quienes trabajan de la mano con la Policía Nacional y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Esta alianza interinstitucional ha permitido desplegar una oferta integral que no se limita a un solo frente de acción, sino que abarca diversas dimensiones: el control urbano, la implementación de campañas preventivas contra el consumo de sustancias psicoactivas, la ejecución de actividades pedagógicas, el refuerzo de la vigilancia comunitaria y la prestación de acompañamiento psicosocial.
En cuanto a la operatividad de estas intervenciones, la Alcaldía de Cúcuta ha precisado que estas jornadas se llevan a cabo con una frecuencia de al menos dos veces por mes. La finalidad de esta periodicidad es lograr la identificación temprana de los factores de riesgo que rodean a los menores y, simultáneamente, proporcionarles herramientas conceptuales y emocionales que les permitan tomar decisiones responsables. De este modo, el programa busca que los estudiantes puedan fortalecer sus proyectos de vida, alejándolos de las dependencias químicas y los peligros asociados.
La dinámica de trabajo durante las visitas a los colegios está claramente dividida para maximizar la eficiencia. Por un lado, la Secretaría de Educación municipal ha detallado que la Policía Nacional es la entidad encargada de ejecutar las requisas en las entradas de las instituciones, asegurando que el perímetro escolar se mantenga libre de elementos prohibidos. Paralelamente, mientras se realizan estos controles de acceso, las demás entidades gubernamentales y sociales se despliegan al interior de los recintos educativos. En estos espacios internos se desarrollan charlas de prevención donde se informa detalladamente a los jóvenes sobre las consecuencias físicas, mentales y sociales del consumo de sustancias psicoactivas, incentivándolos además a utilizar los canales de denuncia para reportar casos sospechosos.
Desde la perspectiva de la Secretaría de Gobierno de Cúcuta, se ha enfatizado que el espíritu de estas intervenciones trasciende el simple control policial. El objetivo es que las jornadas incorporen un componente pedagógico y preventivo robusto que sirva como puente para acercar la institucionalidad a la juventud. A través de este acercamiento, el gobierno municipal busca escuchar activamente las necesidades de los estudiantes y promover la creación de espacios basados en la convivencia armónica.
Finalmente, la Administración Municipal ha reafirmado su compromiso de continuar promoviendo estrategias integrales. El plan a futuro contempla una involucración más profunda de todos los actores del ecosistema educativo: estudiantes, docentes, padres de familia, autoridades y la comunidad en general. El fin último es la construcción de instituciones educativas más seguras que favorezcan el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes.
Los resultados hasta la fecha son significativos, ya que la Alcaldía informó que estas jornadas han logrado impactar a aproximadamente 20.000 estudiantes en la ciudad. Las autoridades concluyeron que este trabajo articulado con las comunidades educativas es la vía fundamental para fortalecer la identificación de situaciones que afecten la convivencia escolar, permitiendo así una respuesta oportuna y efectiva por parte de las entidades competentes.


