Guido Fernando Rodríguez Vargas, conocido bajo los alias de "Comandante 7" o "Nébula", ha sido trasladado a territorio ecuatoriano luego de haber sido capturado en Colombia. El sujeto es señalado como un integrante activo de la organización criminal Los Tiguerones y, según la información disponible, se encuentra actualmente recluido en el centro penitenciario de máxima seguridad El Encuentro, ubicado en la provincia de Santa Elena.
Rodríguez Vargas enfrenta un proceso judicial por el delito de delincuencia organizada, un expediente que comparte con diversos cabecillas de la mencionada estructura criminal. La Fiscalía General del Estado ha detallado el rol que el procesado desempeñaba dentro de la organización, basándose en actas de audiencias evaluatorias y preparatorias de juicio que tuvieron lugar el pasado 3 de abril de 2024. En dicho proceso, Rodríguez fue llamado a juicio junto a otros seis individuos implicados en la misma causa.
Dentro del expediente fiscal, la identidad de Rodríguez Vargas quedó plenamente establecida mediante sus alias, Comandante 7 y Nébula. Para sustentar la acusación, la Fiscalía incorporó un informe investigativo que incluyó una publicación hallada en la red social Facebook vinculada a Los Tiguerones. De acuerdo con las investigaciones, los peritos determinaron que el número 77 era el código utilizado internamente por la organización para identificar a Rodríguez Vargas dentro de su estructura operativa.
La tesis de la Fiscalía describe a Los Tiguerones como una organización criminal estructurada que se dedica a la comisión de delitos graves, tales como la extorsión, el secuestro extorsivo y el sicariato. Un punto clave de la investigación es la existencia de conexiones operativas con Colombia y Perú, un elemento que el Ministerio Público utilizó para fundamentar la naturaleza transnacional de esta organización delictiva.
La captura de alias Comandante 7 se concretó el 10 de septiembre de 2026 en la localidad de Soacha, Cundinamarca, Colombia. Tras su detención, el sujeto fue entregado a las autoridades ecuatorianas para responder por los cargos en su contra. Entre las pruebas individualizadas por la Fiscalía consta la declaración de una persona que denunció haber sido víctima de un atentado en enero de 2022. Según la acusación, en este ataque participaron miembros de Los Tiguerones, entre ellos alias 7 o Nébula, quienes posteriormente exigieron el pago de 45.000 dólares bajo amenazas directas contra la integridad física de la víctima.
Además de los testimonios, la Fiscalía presentó un informe forense detallado sobre un dispositivo electrónico. En este análisis se encontraron mensajes de WhatsApp provenientes de un contacto registrado como "Nébula". Asimismo, los análisis telefónicos permitieron vincular diversos números utilizados por la organización con Rodríguez Vargas y con Ángela Denisse Chalar Lastra. Chalar Lastra, quien es la pareja sentimental de Rodríguez, también fue procesada en esta causa y ya ha sido sentenciada a una pena de cinco años de prisión.
De acuerdo con la teoría fiscal, los miembros de Los Tiguerones operaban mediante una división de funciones coordinadas: mientras algunos se encargaban de enviar los mensajes extorsivos, otros tenían la tarea de intimidar a las víctimas, y un tercer grupo se ocupaba de recibir el dinero exigido a través de cuentas bancarias. El juez a cargo del caso consideró que existían elementos suficientes para presumir la participación de los procesados en estas actividades ilícitas.
El proceso judicial contra Rodríguez Vargas incluye a figuras prominentes de la organización. Fue llamado a juicio junto a Willian Joffre Alcívar Bautista, alias Negro Willy, señalado como el principal cabecilla de Los Tiguerones y quien actualmente reside en España, país donde se negó su extradición a Ecuador. También figura en el expediente Alex Iván Alcívar Bautista, alias Ronco, hermano de Negro Willy y señalado como otro de los mandos operativos de la estructura.
En el mismo proceso judicial aparecen implicados Ángela Chalar, Carmen Guisamano, Osman Cevallos y William Joffre Alcívar Quiñónez, quien es el padre de Negro Willy y Ronco. Todos ellos fueron procesados bajo el cargo de presunta delincuencia organizada.
Debido a que Guido Fernando Rodríguez Vargas permanecía prófugo al momento de dictarse el llamamiento a juicio, el juez decidió suspender su etapa de juzgamiento hasta que fuera detenido o se presentara voluntariamente. En aquel momento, la autoridad judicial ratificó la medida de prisión preventiva y ordenó el congelamiento de bienes y cuentas bancarias de los procesados, medidas que ahora se ejecutan plenamente tras su captura y traslado al penal El Encuentro.


