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Tragedia en la vía Canoa-Jama: Asesinan a médico rural y conductor de ambulancia tras cumplir emergencia

La prometida del médico Yandri Calderón recordó el último mensaje que recibió antes del ataque que acabó con la vida de él y un conductor.

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Tragedia en la vía Canoa-Jama: Asesinan a médico rural y conductor de ambulancia tras cumplir emergencia

Un mensaje de texto que prometía un reencuentro se convirtió en la última comunicación entre el médico Yandri Alexander Calderón Cedeño y su prometida. “Mi amor, ya voy de regreso, te amo”, escribió el profesional de la salud aproximadamente a las 18:10 del lunes 14 de septiembre. Minutos después de enviar estas palabras, el silencio se apoderó de una historia personal y profesional que se había construido durante más de una década.

El trágico desenlace se produjo en la vía que conecta las localidades de Canoa y Jama. Alrededor de las 18:40, la Policía Nacional recibió el reporte de una ambulancia del Ministerio de Salud Pública (MSP) que se encontraba aparentemente abandonada en la zona. Al arribar al sitio, los agentes policiales realizaron una inspección preliminar y notaron que no había personas en los alrededores del vehículo, pero la situación cambió drásticamente al revisar el interior de la unidad médica.

En el interior de la ambulancia, los agentes encontraron los cuerpos sin vida de dos hombres. Las víctimas fueron identificadas como Yandri Alexander Calderón Cedeño, de 27 años, y Nolger Zambrano Aveiga, de 51 años. Según el informe proporcionado por el mayor Luis Gallardo, ambos presentaban heridas compatibles con impactos de arma de fuego, confirmando que fueron víctimas de un ataque violento.

La tragedia ha dejado un vacío profundo en el entorno personal del doctor Calderón. Su prometida, quien solicitó mantener su identidad en reserva, relató entre lágrimas que Yandri había viajado hasta Jama con el objetivo de acompañarla y brindarle apoyo durante su año de servicio rural. La pareja mantenía un vínculo afectivo que inició en la etapa colegial y que se había fortalecido a través de los años universitarios. Ambos tenían el proyecto de vida consolidado de contraer matrimonio una vez que culminaran la etapa del servicio rural, proceso que Yandri tenía previsto finalizar en diciembre.

Yandri Alexander Calderón Cedeño era oriundo de la ciudad de Manta y se había graduado como médico en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Por su parte, Nolger Zambrano Aveiga, también víctima del ataque, era oriundo de Jama y contaba con una trayectoria reconocida en la localidad como conductor de ambulancia, destacándose por su labor en el traslado de pacientes y la atención de emergencias sanitarias.

Las investigaciones policiales revelaron que, horas antes del crimen, el médico y el conductor habían estado cumpliendo con su deber profesional. Ambos habían salido para atender una emergencia relacionada con el traslado de una joven de 18 años que había sufrido un accidente de tránsito mientras se movilizaba en una motocicleta. La paciente presentaba diversas lesiones, entre ellas fracturas en la zona nasal, lo que requería atención especializada.

Debido a la gravedad de las heridas de la joven, Yandri y Nolger la trasladaron desde un establecimiento de salud en Jama hasta el hospital Miguel Hilario Alcívar, ubicado en Bahía de Caráquez, en el cantón Sucre. Una vez que cumplieron con la misión de entregar a la paciente en el centro hospitalario, el equipo médico y el conductor emprendieron el viaje de regreso.

Fue precisamente durante este trayecto de retorno por la vía Canoa-Jama cuando, según la hipótesis manejada por los investigadores, habrían sido interceptados por sujetos armados que ejecutaron el doble asesinato. Hasta el momento, las autoridades no han establecido públicamente cuál fue el móvil del ataque, y las circunstancias exactas que rodearon la interceptación del vehículo siguen bajo investigación.

Los cuerpos de las víctimas fueron trasladados al Centro Forense de Manta para los procedimientos legales y autopsias correspondientes. Antes del mediodio del martes, familiares y allegados acudieron a las instalaciones forenses para retirar los restos y trasladarlos a sus respectivos lugares de origen, cerrando así un capítulo marcado por la violencia en medio del ejercicio de una labor humanitaria.

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